El Presidente, en su primer discurso ante la Asamblea General, confirmó que la Argentina no firmará la agenda 2030, a la que calificó como “un programa de gobierno de corte socialista”.

También destacó lo que consideró como un doble estándar en la defensa de los derechos de las mujeres, cuestionando la inclusión de países que castigan a las mujeres por mostrar la piel en el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer. “En esta misma casa, que dice defender los derechos de las mujeres, permiten el ingreso al comité a países que castigan a sus mujeres por mostrar la piel”, remarcó Milei.

Otro aspecto clave en el discurso de Milei fue su crítica a las políticas económicas impulsadas por la ONU, a las cuales acusó de ser intervencionistas y de dañar a los países en desarrollo. “Se han promovido políticas colectivistas que atentan contra el crecimiento económico, violentan los derechos de propiedad y entorpecen el proceso económico natural”, sentenció.

“Regulaciones y prohibiciones impulsadas precisamente por los países que se desarrollaron gracias a hacer lo mismo que hoy condenan”, agregó, y habló de una relación “tóxica” entre las políticas de gobernanza global y los organismos de crédito internacional, que según él, imponen restricciones a las naciones menos desarrolladas, convirtiéndolas en “deudores perpetuos” de las élites globales.

Al momento de ejecutar un análisis económico de las disposiciones generales de la ONU, Milei se ciñó a sus ideas libertarias. Una perspectiva que explica la posición actual de la Argentina al momento de votar las resoluciones diplomáticas que se proponen en la Asamblea General.

“En el plano económico, se han promovido políticas colectivistas, que atentan contra el crecimiento económico, violentan los derechos de propiedad, y entorpecen el proceso económico natural, llegando a impedirle a los países más postergados del mundo, gozar libremente de sus propios recursos para salir adelante. Regulaciones y prohibiciones impulsadas precisamente por los países que se desarrollaron gracias a hacer lo mismo que hoy condenan”.

Hacia el final de su discurso, Milei hizo una apelación política a todos los integrantes de la ONU:

“Todavía estamos a tiempo de apartarnos de este rumbo. Quiero ser claro con algo para que no haya malas interpretaciones: la Argentina, que está viviendo un profundo proceso de cambio en la actualidad, ha decidido abrazar las ideas de la libertad. Esas ideas que dicen que todos los ciudadanos nacemos libres e iguales ante la ley, que tenemos derechos inalienables otorgados por el creador, entre los que se encuentran el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad”, expresó.

Y añadió: “A partir de este día, sepan que la República Argentina va a abandonar la posición de neutralidad histórica que nos caracterizó, y va a estar a la vanguardia de la lucha en defensa de la libertad”, concluyó.

A diferencia de otros presidentes, desde Raúl Alfonsín a Alberto Fernández, Milei terminó su discurso y regresó al recinto de la Asamblea. Se sentó al lado de Mondino, en la primera fila asignada a la Argentina. Allí también estaban Karina Milei, Caputo, Werthein, Bulrrich y Lagorio.

El presidente escuchó a su colega de El Salvador, Nayib Bukele, que había tenido el gesto de cambiar su lugar en la lista de oradores para evitar que Milei no se cruzara con el mandatario iraní Masoud Pezeshkian. Irán es responsable de los atentados a la AMIA, la embajada israelí en Buenos Aires y los ataques a Israel cometidos el 7 de octubre de 2023.

Cuando terminó Bukele, Milei y su comitiva tenían en agenda los encuentros bilaterales con el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, y Comisaria de la Unión Europea, Ursula von der Leyen.

A las 21 (hora de New York), el presidente regresa a la Argentina.

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